Te despiertas por la mañana temprano, sientes un cosquilleo en la tripa, saltas de la cama y corres a ver los paquetes que hay debajo del árbol.

Ahí está, hay un regalo con tu nombre… ¿Qué será?

Esa sensación es especial, y la emoción de ver como nuestros familiares y amigos abren una caja y descubren con cara de sorpresa lo que hay en su interior también.

Las fiestas de Navidad son días especiales, pero: ¿Sabemos apreciar el valor verdadero de vivir estos momentos con las personas a quién más queremos? ¿O las compras y el consumismo se han convertido en la tónica general año tras año?

Cuando pensamos en los regalos navideños siempre solemos tener en mente un perfume, un pijama, un libro o algún gadget tecnológico. Pero no se nos ocurre regalar nuestro tiempo y dedicación, y quizás esto sea lo más valioso que podemos ofrecer a nuestros seres queridos.

Seguro que nos sentiremos muy afortunados y afortunadas si dentro de un maravilloso paquete con nuestro nombre encontramos una nota en la que pone “Vamos a pasar un día juntos donde tú quieras” o “Te preparo una cena romántica en casa”.

Por eso, si reflexionamos y pensamos qué es lo que realmente le puede hacer más ilusión a nuestras parejas, a nuestras madres, a nuestros padres y a nuestros amigos, es muy probable que nos demos cuenta de que el mejor regalo de esta Navidad sea compartir juntos más momentos.